Coleccionistas: lo que se dispara

Así soy yo, bastante imprevisible. Voy rápido, lo sé. A veces siento que hablo más rápido de lo que pienso, o no sé si es al revés (algunos me piden pausas). El tema, cuando dije en la introducción que este espacio es de difusión de mis cosas, cuento a continuación un hobby.En fin, paso de Cuba y Bolivia a lo que viene y no tiene nada que ver como presupone el título de la entrada con esos lugares: soy un fanático de las monedas, colecciono. No sólo las colecciono, las alabo, las adoro, las catalogo (como muy buen aficionado), si tengo tiempo -elemento vital a todo coleccionista (y dinero)- las miro, las quiero reagrupar pero no me dan los tiempos porque introducirlas y sacarlas de los «paquetitos», es todo un laburo de hormiga. Me queda algo pendiente y me lo paso todo el día pensando, hasta se me impone como férrea obligación. Como si el tiempo fuera un regalo.¿Obsesivo yo? No sé, por lo menos me divierto y tengo objetivos. Me gustaría preguntarle a alguien que sepa de psicología qué razón tengo para dedicarle tanto a mi querida colección: ¿es alguna forma de fetichismo? Buena autopregunta, y hasta puede tener un dejo de introspección.

Por el momento la respuesta no la tengo, yo puedo escribir algo de filosofía, historia, tal vez mitología. Hay tipos mucho más talentosos que yo, deben ser varios sospecho, que pueden saltar de la historia a otras disciplinas o temas mundanos, deban saber y ya tengan la respuesta que yo busco hace tiempo. Yo de psicología, nada, si es que de esa ciencia se trata la búsqueda de una respuesta a esta indagación. Si no, ya es para los locos, sería lo mejor porque me deja divagando un rato, ¿no?