El futuro del oro negro

El futuro del oro negro
El planeta atraviesa un período de escasez del crudo por el aumento de su demanda en las economías emergentes y de la desaceleración en la expansión de su producción. Mientras Libia busca recuperar sus niveles de produccción, interrumpidos durante el conflicto que desembocó en la muerte de Gaddafi, el control de ese recurso ocupa hoy el centro de la escena.

Manejó por 42 años los designios de Libia, que produce 1,6 millón de barriles de petróleo por día, ubicándose entre los cuatro principales productores africanos y 17° en el mundo. Provocó un revuelo en el mundo árabe en 1969, cuando decidió nacionalizar la totalidad del petróleo de su país. Muchos libios lo adoraron por eso y otras naciones árabes lo imitaron. Siendo uno de los promotores de la creación de la OPEP, sus manejos arbitrarios respecto al principal producto de exportación, entre otros, provocaron una crisis internacional en 1973. Para 1981, el barril trepó a u$s 34, diez veces su valor. Por 20 años se mantuvo como un paria en la escena mundial hasta que, en 2006, los Estados Unidos le devolvió la confianza al considerarla nación que no daba respaldo a terroristas. Así fue Muammar Gaddafi, capturado y asesinado en octubre pasado. Con su muerte se cerró un capítulo de la historia libia, pero se abrieron nuevos interrogantes.

Juego de villanos
Los intereses petroleros son cruciales para la economía libia, que atraviesa un período difícil. Antes de 2011, el país producía el 2% del petróleo mundial y contaba con el 4,5% de las reservas globales. «Las dos principales fuentes de abastecimiento europeo son Rusia y Libia», acota Hamurabi Noufouri, director del Instituto de Diversidad Cultural y de la maestría en la UNTREF. A mediados de octubre, el precio del barril cayó a u$s 92. La anterior caída había ocurrido a comienzos de febrero, con el inicio de la «primavera árabe».
Ante esta nueva situación, se discute el reposicionamiento de los actores en el rol de apropiadores de recursos. «Por caso, Italia se negó a intervenir en la operación militar de la OTAN, si bien no deseó ser excluida de los dividendos petroleros», repara Juan Battaleme, profesor de la carrera de Gobierno y Relaciones Internacionales de UADE. En efecto, el principal comprador del crudo libio fue Italia, con el 28% del saldo exportable en 2010. Antes de 2011, la nación africana exportaba el 80% del petróleo a Europa, siendo Italia y Francia sus principales compradores. «Libia no recuperará sus niveles de producción hasta 2014», advierte Alberto Calvo, filósofo, economista y banquero.
El mundo de posguerra fría cambió mucho. Las guerras no las hacen ya las ideologías sino los intereses materiales. Libia es un ejemplo. «A nivel global, existe un reposicionamiento de la política internacional tras la guerra de Irak que se traduce en modificación de los centros estratégicos. Los actores dentro del bando norteamericano acompañan pero, a la vez, hacen su propio juego», explica Battaleme. Francia e Inglaterra reeditan la vieja relación que tenían con el mundo árabe hasta la crisis de 1956 y, a la vez que actúan junto a los Estados Unidos, hacen su propio juego.
La doctrina de cambio de régimen es una marca internacional y comenzó con George Bush padre. Se trata de cambios de régimen impuestos. Panamá, Irak, Bosnia, Afganistán. Cuando un Estado no sirve a los intereses del capital, otros más poderosos aprovechan la situación de forma directa, en muchos casos, utilizando grupos locales para derribar un gobierno que se considera ilegítimo. «Si la OTAN no hubiera intervenido, Gaddafi seguiría en el poder», sentencia Battaleme. Al respecto, el nuevo gobierno libio del Consejo Nacional de Transición donde primero asistió, en el marco de sus giras internacionales, fue a Londres y París. «En el siglo XXI, se asiste a la formación de un mundo cada vez más anárquico pero, paradojicamente, muy jerarquizado», concluye.
¿Cuál es el impacto en la situación del petróleo tras la caída de Gaddafi? «Las empresas ganadoras van a ser las británicas y francesas, pero aún mejor les irá a las chinas, ya que el gobierno de Beijing no votó a favor de la intervención de la OTAN», reflexiona Khatchik Derghougassian, profesor en la UdeSA. Aunque 36.000 chinos trabajan en las refinerías libias, Francia tomará la iniciativa allí no sólo por motivos económicos, ya que abrazó la rebelión árabe con el fin de promover los valores occidentales en la región. Suceda lo que suceda, el petróleo tendrá una incidencia menor. La superabundancia no está ligada al líder libio, sino que viene de antes. En lo que sí incidió él fue en su distribución. «Existe un antes y un después de 2011. Cuando los dirigentes árabes notaron que la situación era insostenible, apareció Occidente», remata Derghougassian.

Energía en la mira

«No se vislumbra una posibilidad de conflicto por el petróleo a menos que se ataque Irán», señala el docente de UdeSA. La variación en el precio del crudo responde más a la crisis financiera internacional que a la situación libia. El problema es la escasez de reservas energéticas. Se supone que, a mediados de siglo, podría escasear el petróleo a nivel global. «Para el período 2010-2014, más del 40% de la demanda mundial se deberá a China», indica Calvo. «El gran interrogante para el nuevo siglo está en dilucidar cuánta energía demandará producir bienes y servicios», concluye Battaleme.
Respecto a las relaciones de Libia con América Latina, de ahora en más cabría esperar mayor consistencia y perdurabilidad. «Se da por descontado la superación de las posturas cambiantes y desconcertantes de Gaddafi», opina Calvo. Asimismo, la Argentina no mantiene una pauta significativa de comercio bilateral con la nación africana. «En 2010, el total del intercambio alcanzó los u$s 140 millones. No es mucho si se tiene en cuenta que el comercio argentino con el resto del mundo supera los u$s 130.000 millones y Libia es un peso fuerte dentro de África», agrega. «Libia no es gran cliente comercial de América Latina porque, a diferencia de Egipto, está poco poblado, con 6,5 millones de habitantes», sintetiza Noufouri.
Las relaciones más fuertes transitaron el canal diplomático. Los vínculos ideológicos se reforzaron cuando, entre 1973 y 1974, el gobierno peronista acordó intercambios de productos agropecuarios por petróleo con el líder libio y se envió un delegado a la Conferencia de los No Alineados en Argel reforzando la Tercera Posición. «Gaddafi se convirtió en una figura de referencia de las izquierdas latinoamericanas», recuerda el director del Instituto de Diversidad Cultural. En 1982, los vínculos se estrecharon. «El presidente de facto Leopoldo Galtieri, durante la Guerra de Malvinas expresó: ‘Gaddafi me mandó un regalo de cuatro o cinco Boeing repletos de material bélico'», recuerda Calvo. Los vínculos se reactivaron a partir de 2003. «La caída de Gaddafi supone continuidad en la normalidad», advierte el filósofo y economista.
Brasil, por su parte, tiene muy buenos negocios con Libia. Itamaraty condenó el bombardeo de la OTAN y protegió sus intereses en forma pragmática para sus tres compañías presentes en suelo libio con 600 trabajadores y más de 5000 operarios. «Las exportaciones brasileñas a Libia en 2010 sumaron 378,3 millones de euros y sus importaciones de Libia fueron de 72,2 millones», explica Calvo. «En contraste, la Argentina se mantuvo silenciosa frente a la intervención», remata.
Nadie sabe el rumbo que adoptará la «primavera árabe». Venezuela y México deberán cuidar sus posiciones al ser las más comprometidas con la OPEP. La nación bolivariana produce tres millones de barriles diarios y Hugo Chávez advirtió que el precio del barril se incrementará por la escasez mundial que se anticipa. Mientras tanto, en Libia puede surgir un esquema híbrido a medio camino entre Somalía e Irak, de contratos legitimados por ejércitos.
«Lo sucedido en Libia demuestra que no pasa nada que los grandes no quieran, cuando es así lo echan a las fieras», concluye Noufouri. z we

 

Variaciones en crudo

Precio del crudo WTI en condiciones FOB por barril

Enero 2002: u$s 20.
Marzo 2003: u$s 34,86.
Octubre 2004: u$s 55,23.
Agosto 2005: u$s 69,82.
Agosto 2006: u$s 74,46.
Octubre 2007: u$s 87,61.
Julio 2008: u$s 145,31.
Diciembre 2008: u$s 30,28.
Julio 2009: u$s 64,1.
Enero 2010: u$s 79,36
Diciembre 2010: u$s 89,33.
Febrero: u$s 98,10.
Marzo 2011: u$s 104,27.
Junio 2011: u$s 99,98.
Octubre 2011: u$s 93,46.

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