Marcus Garvey, el Moisés negro

Desilusionado por la forma en que se trataba a las poblaciones afrodescendientes, el proyecto de redención del pensador jamaiquino fue muy original

Imagen de Marcus Garvey de 1922 en calidad de Presidente Provisional de África. Wikimedia Commons.

El pensamiento africano y afrodescendiente es riquísimo y Marcus Aurelius Garvey, quien falleció hace 80 años, es un gran exponente del mismo. Garvey nació el 17 de agosto de 1887. A diferencia de una parte considerable de la población de Jamaica, era de fenotipo africano. Esta característica le daría ventajas frente a sus contrincantes políticos, en su mayoría mestiza. Él se consideró a sí mismo “racialmente puro” y escribió que se creía tan puro como los blancos, en el otro extremo, referían a la pureza de su raza. A lo anterior sumó excelsas cualidades como orador. Desde temprano percibió que la población negra de la isla, a la que pertenecía, se ubicaba en el estrato más bajo, por debajo de la clase mestiza y de la minoría blanca. 

Al concebir que, para cumplir sus metas, la isla era muy pequeña, decidió trasladarse y radicarse en los Estados Unidos. Arribó en 1916, con la necesidad de conseguir dinero para financiar su organización, la UNIA (Universal Negro Improvement Association, Asociación Universal para el Progreso Negro), fundada dos años antes. Si bien en EEUU la situación racial era distinta y no existían las distinciones entre los sectores afrodescendientes, Garvey continuó planteando la lectura socioeconómica de su isla. También conoció la situación de las poblaciones afrodescendientes  tras viajar por América del Sur y Centroamérica. Ávido lector, en Inglaterra se hizo asiduo visitante del Museo Británico. Sus preferidos fueron Plutarco, Shakespeare y la Biblia. Napoleón Bonaparte fue su ídolo predilecto y el único blanco al que consideraba su par. 

El elegido

Garvey se pensó a sí mismo como un Moisés negro, fundando una iglesia nacional negra en la que los ángeles eran negros y el diablo blanco, y exigiendo pureza entre sus seguidores. Solo los negros puros pudieron formar parte de su organización en un “sionismo negro” o un “panafricanismo mesiánico”. Colisionó con las ideas de otros líderes afro, como las de W. E. B. Du Bois.
A pesar de que su organización rechazó a mestizos y blancos, no obstante cooperó con dos líderes de la supremacía blanca al ser enemigos de Du Bois, así como de otros rivales políticos. La idea de Garvey, de un movimiento de retorno a África, alentó a dichos jefes blancos a apoyar la retirada voluntaria y masiva de afrodescendientes de los EEUU y otros sitios, especialmente cuando la migración afrocaribeña reciente era vista como una amenaza en USA. En un momento este Moisés negro afirmó que mientras esos blancos lucharon para convertir el país en un sitio de blancos, él intentaba realizar la contraparte en África. 

Presidente Provisional de África

Garvey comenzó erigir su imperio en 1920, desde Nueva York, con la fundación simbólica de una “República africana” y el lanzamiento de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Negros del Mundo, un programa de 54 puntos. Eligió el 1° de agosto, aniversario de la emancipación en 1834 de la esclavitud en el Imperio británico, para organizar el primer parlamento al que asistieron representantes de todo el mundo. Ese día lanzó a los suyos la proclama de lucha sin cuartel contra la opresión blanca en el África colonizada, recibiendo una contundente ovación. Propuso una Casa Negra para confrontar la supremacía de la Casa Blanca. 

Este encuentro fue el primero de muchos. El pedido de independencia del continente se repitió. El líder fue designado con el título del subtítulo y Presidente-General y administrador de la UNIA. A su cargo seguía una estructura jerárquica, con títulos nobiliarios en referencia a locaciones africanas, en la que su jefe recibía honorarios por u$s 22.000 y en cada aparición se apelaba a un protocolo muy riguroso mediante el cual los líderes se presentaban vestidos con uniformes multicolor al estilo africano. Se crearon varios cuerpos para una posible expulsión de los usurpadores blancos de suelo africano y un medio de transporte, la naviera Black Star Line, con compra de pasajes incluida para los traslados transatlánticos. 

En 1918 fundó el periódico The Negro World como forma de difusión de sus ideas, publicación que él se ocupó de editar, redactada en inglés, francés y español. Percibida como una amenaza, sufrió censura y distintas penalizaciones en algunas colonias.
Las convocatorias de Garvey congregaban a cada vez más gente y se reunió con otros líderes, por lo que comenzó a ser reconocido como una figura a nivel internacional, sumando adeptos por millones y sedes en América Latina, el Caribe, Europa y África la UNIA. Algunos potentados donaron a la causa. A sus seguidores se les presentaba como “Su Excelencia”. El predicador a la par comenzó a ser visto como amenaza por su mensaje de liberación de África. En UNIA los slogans fueron “África para los africanos” y “Etíopes, uníos”.

El plan y su derrumbe

Considerando la posición de los gobiernos coloniales, Garvey rechazó la idea de planear el movimiento de retorno a África en esos territorios colonizados. En cambio, y pese a que no había pisado jamás suelo africano, se enfocó en Liberia, una ex colonia fundada por una sociedad estadounidense en procura de repatriar libertos de su país y que, al momento del reparto colonial del continente, ya era Estado independiente. Su propuesta era que el gobierno de ese país recibiera a los garveyistas para el desarrollo de la pequeña nación de África occidental. La negociación comenzó con el gobierno liberiano y UNIA se comprometió a la radicación de familias por un monto importante. 

Sin embargo, los desacuerdos frustraron la operación por la desconfianza del gobierno local hacia Garvey, a lo que respondió con un informe secreto lapidario al retorno a los Estados Unidos, según el cual Monrovia sostenía un régimen corrupto y esclavista. La respuesta del país africano fue suspender la concesión e incautar los bienes de la UNIA allí, invertidos por millones de dólares, en orden a construir los complejos para los primeros afroestadounidenses en llegar. También se ordenó la deportación del personal hasta el momento presente.

Todo apuntó a creer que el presidente liberiano no toleraría, según consejos de las potencias vecinas, la permanencia de una organización que sostenía un ideario en contra de la presencia colonial europea. Al rechazó liberiano se sumaron problemas internos. Todos los gastos en pro de la campaña de Garvey dejaron a la UNIA en ruina financiera. La flota de la Black Star Line tuvo un costo altísimo y algunos de sus buques no llegaron a destino, entre deudas y accidentes.

Varios de los jerarcas de la organización, ante las dificultades, abandonaron la organización y emprendieron campaña contra el jefe máximo para encarcelarlo, revelándose meros oportunistas.

Deportación y una chance (perdida) más
En 1925 llegó el fin cuando Garvey fue sentenciado a cinco años de prisión por fraude, en base a la utilización de correos postales oficiales. Como muestra de su popularidad, más de  10.000 personas se congregaron en el mítico Madison Square Garden para reclamar su libertad. Dos años después recibió el perdón presidencial y fue deportado a Jamaica donde se integró a la esfera pública con rapidez. Enquistado contra el sector mestizo, trasladó sus actividades a Londres donde trató de reflotar sin éxito su plan frustrado en Liberia. No obstante, la base de apoyo en esa ciudad era insuficiente. En Nueva York, sus sucesores en la UNIA la terminaron disolviendo al enfrentarse entre sí.

Egotista, como su ídolo Napoleón, odiado o amado, Garvey no reprobó el uso de la violencia contra quienes rechazaban su programa. Resultó mundialmente reconocido y sus enemigos admitieron que contribuyó al empoderamiento. Se lo considera un excelente propagandista, entusiasmando a grandes multitudes. 

Murió olvidado y pobre en 1940, en Londres, con un dato a favor. Recaudó dinero como ningún otro líder de la diáspora en muy poco tiempo y creó por primera vez un sentimiento de solidaridad entre los suyos, al dotarlos de conciencia. 

Una escuela de pensamiento pan-negrista lo ubica junto a otros grandes como Du Bois, George Padmore y Kwame Nkrumah.

Bibliografía consultada:

* Padmore, George. Pan-Africanism or communism? New York: Doubleday & Company, Inc., 1971.

* Decraene, Phillippe. El panafricanismo. Buenos Aires: EUDEBA, Biblioteca Asia y África, N° 1. 1962.

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